lunes, 15 de noviembre de 2010




...Mi Mundo de Ilusiones...

El chico abre su libro y retoma la lectura. Vuelve sobre la última frase leída: «Si puedo decir a otra persona "Te amo", debo estar en condiciones de decir "amo a todo el mundo en ti, amo al mundo a través de ti, en ti también me amo a mí mismo".» Lo que le parece un mensaje claro.
[...]
Se echan a reír y vuelven a los libros respectivos, cómplices y cercanos. Después, el muchacho alarga un pie y lo apoya sobre el de ella.
Quiere sentirla. Quiere sentir su calor. Y, sobre todo, no quiere perderla, en nombre de ese verbo conjugado en tres tiempos.



Cuando siento que no puede continuar, me dices que continue.

...(K)...

Yo, solo soy una joven mortal, una sombra, un recuerdo…un libro cerrado que se perderá, en el Cementerio de los Libros Olvidados…. Como tantos otros se perdieron tiempo atrás. ¿Y que podemos hacer? Nada. Intentar que en cada palabra, en cada pagina de ese libro este una parte de nosotros, en una los recuerdos, en otra los sentimientos, los sueños, los pensamientos….así, hasta formar un gran libro forrado de piel… Pero no, no soy un libro que todos puedan leer, ni mucho menos…. Eso sería muy fácil. Tampoco creo que a todos les interese el mismo tipo de libro… y por supuesto, el mió no seria gran cosa…. No, sería un libro que elegiría al lector, y no al revés, un libro capaz de enseñar, y a la vez de aprender, y así, nunca dejar de crecer…. Un libro, pero cuidado, no te empeñes en abrirme, porque, entonces, solo encontraras dentro de mi, venas, órganos, vísceras…. No, así, nunca llegaras a leer mi libro guardado en el ático de mi alma, ten paciencia, y yo sola, me abriré ante ti.